PATRIA: su consigna. ENEMIGOS DE LA
PATRIA: sus adversarios. Estos mil ciento cuarenta y dos kilómetros cuadrados
de violencia centenaria dan fe de que Colombia es una madre que mata a sus crías.
Perpetuar la práctica filicida,
misión asumida por quienes se presumen ser más herederos de esta nación que
quienes se empecinan en quejarse de que ella no los ampara. Porque son menos dignos
quienes pretenden mantenerse vivos, quienes rechazan ser despojados del suelo
que pisan, y quienes se oponen a que sus hijos sean tomados para la consecución
del fin extintor primario; o quienes desean no morir de hambre o por falta de
atención médica. Este valle de sombra de muerte no tiene cabida para ellos,
aquí no caben aquellos a quienes les aterra la vocación feroz de su
progenitora.
Es una patria de sangre que
debe derramarse, como si la reclamara para sí y para el cielo que la evapora hoy
en los andenes. La misma sequedad insaciable que nos remite al dios que la
cobija. Padre que ama a sus creaciones de tal modo que los quiere cerca pronto.
Sus emisarios hacen un trabajo excelente y disponen de todos los medios para
llevar a buen cabo sus propósitos divinos.
La libertad debe permanecer
sumisa a la coacción. El principio humanista subyugado por las creencias
pétreas que algún patriota más viejo profese. El orden debe ser impuesto por
patrias superiores a quienes les parece que esta camada de babuinos poseen los
ánimos más salvajes ¾los babuinos de más madre tendrán la
responsabilidad de mantener la jaula en calma¾.
Los babuinos siniestros deberán ser
exterminados. Ningún babuino podrá despiojar a otro, ni ofrecerle fruta. Los babuinos
patriotas tendrán derecho a acaparar las frutas y ramas que deseen y la harán
sentir orgullosa.
Servirle bien y con honor a
la patria es matar. Es conservar la tradición, el deber de cuidarla, de que su legado
sanguinario sea sólido y perdure. Es que los nacidos entre sus enemigos maten a
sus enemigos. Es arrancar de raíz cada planta y llevar su oro a los exhibidores
más cotizados del mundo; el importe a cambio nos comprará otra casa y nos
permitirá viajar a ver una fracción de ese oro en aquellas estanterías.
Ser buen hijo es destruirla, y venerar a sus vástagos
de antaño siempre será un gran regalo. Ser buen hijo es preferir mirar a otro
lado en presencia de su fin atroz. Ser buen hijo es exterminar a quienes se
levanten en armas contra sus buenos muchachos. Es ignorar ciegamente su
historia y la historia de su descendencia, es silenciar a quienes quieran
narrarlas. Ser buen hijo es rezar su consigna desconociendo que la asignación fue
al azar. Extinguir sus fuentes hídricas está entre las mejores cosas que
podemos hacer por ella ¾así de paso morirán otros tantos¾. Será buen hijo quien logre perjudicar a
la mayor cantidad de sus hermanos.
Perdóname madre por ser el
peor entre los tuyos.