jueves, 30 de mayo de 2019

Los Buenos Hijos


PATRIA: su consigna. ENEMIGOS DE LA PATRIA: sus adversarios. Estos mil ciento cuarenta y dos kilómetros cuadrados de violencia centenaria dan fe de que Colombia es una madre que mata a sus crías.

Perpetuar la práctica filicida, misión asumida por quienes se presumen ser más herederos de esta nación que quienes se empecinan en quejarse de que ella no los ampara. Porque son menos dignos quienes pretenden mantenerse vivos, quienes rechazan ser despojados del suelo que pisan, y quienes se oponen a que sus hijos sean tomados para la consecución del fin extintor primario; o quienes desean no morir de hambre o por falta de atención médica. Este valle de sombra de muerte no tiene cabida para ellos, aquí no caben aquellos a quienes les aterra la vocación feroz de su progenitora.

Es una patria de sangre que debe derramarse, como si la reclamara para sí y para el cielo que la evapora hoy en los andenes. La misma sequedad insaciable que nos remite al dios que la cobija. Padre que ama a sus creaciones de tal modo que los quiere cerca pronto. Sus emisarios hacen un trabajo excelente y disponen de todos los medios para llevar a buen cabo sus propósitos divinos.

La libertad debe permanecer sumisa a la coacción. El principio humanista subyugado por las creencias pétreas que algún patriota más viejo profese. El orden debe ser impuesto por patrias superiores a quienes les parece que esta camada de babuinos poseen los ánimos más salvajes ¾los babuinos de más madre tendrán la responsabilidad de mantener la jaula en calma¾. Los babuinos siniestros  deberán ser exterminados. Ningún babuino podrá despiojar a otro, ni ofrecerle fruta. Los babuinos patriotas tendrán derecho a acaparar las frutas y ramas que deseen y la harán sentir orgullosa.

Servirle bien y con honor a la patria es matar. Es conservar la tradición, el deber de cuidarla, de que su legado sanguinario sea sólido y perdure. Es que los nacidos entre sus enemigos maten a sus enemigos. Es arrancar de raíz cada planta y llevar su oro a los exhibidores más cotizados del mundo; el importe a cambio nos comprará otra casa y nos permitirá viajar a ver una fracción de ese oro en aquellas estanterías.

 Ser buen hijo es destruirla, y venerar a sus vástagos de antaño siempre será un gran regalo. Ser buen hijo es preferir mirar a otro lado en presencia de su fin atroz. Ser buen hijo es exterminar a quienes se levanten en armas contra sus buenos muchachos. Es ignorar ciegamente su historia y la historia de su descendencia, es silenciar a quienes quieran narrarlas. Ser buen hijo es rezar su consigna desconociendo que la asignación fue al azar. Extinguir sus fuentes hídricas está entre las mejores cosas que podemos hacer por ella ¾así de paso morirán otros tantos¾. Será buen hijo quien logre perjudicar a la mayor cantidad de sus hermanos.

Perdóname madre por ser el peor entre los tuyos.