sábado, 8 de octubre de 2016

Un NO, no legítimo



El pasado 2 de Octubre, como escasas veces en la corta y triste historia de esta pseudo nación, tuvimos la suerte de presenciar, entre nuestra democracia de paja, un hecho con escasos precedentes: ¡Se les preguntó a los ciudadanos si estaban de acuerdo con algo! con un hecho político específicamente, y como en cada ocasión, como si agazapada esperase cada momento para hacerlo, salió a relucir de lo que está hecha.

Este funesto domingo ganaron, como es bien sabido por ti y por mí, la ignorancia, el odio y el miedo; este último atizado enérgicamente por la primera. Pero este no es un odio genuino. Este es un odio tele-impuesto, un odio tele-vi[s]iado. Este es un miedo mediocre, un miedo de pacotilla, un miedo de alquiler pagado con elevadas cuotas de  retraso, discordia e injusticia. Pero la ignorancia…esta sí que es auténtica, esta la celebran, es la niña consentida de la casa. Por la que se lucha a capa y espada contra cualquier intento de serles arrebatada. Sí, serles; me declaro alienado de esa masa ignara e indolente cuyas decisiones políticas bien merecen ser desdeñadas por todos los pueblos y hasta especies sobre la tierra.

Lamentablemente, tras leer y escuchar cientos de argumentos, determiné que se puede realmente comprobar  a qué correspondió la marca sobre el recuadro izquierdo de la boleta para más de seis millones cuatrocientos mil irresponsables:
  1. ¿Sabe usted por qué se crea una guerrilla?
  2. ¿Sabe usted por qué se originaron los grupos subversivos en Colombia?
  3. ¿Conoce usted que rezan los artículos 5, 12, 16 y 22 de la constitución política de Colombia?
  4. ¿Perdona usted afrentas no recibidas, cuyos perpetradores pretenden resarcir y cuyas víctimas desean absolver, en un marco de no repetición?
  5. ¿Tolera usted las preferencias sexuales de sus congéneres a quienes probablemente jamás verá en toda su vida?
  6. ¿Le importa a usted que miles de niños desamparados por sus progenitores no tengan un hogar o un núcleo familiar en el cual desarrollarse íntegramente?
  7. ¿Leyó usted el acuerdo y ley de amnistía por los que está votando en este preciso instante?

¡No es justo! No es justo (¿o le parece?, estimado lector) que tenga validez un voto de un ciudadano, que viene a ser antítesis de sus responsabilidades constitucionales. No considero razonable que una persona pueda decidir sobre algo que desconoce en sí. Es irresponsable asumir que por haber sido publicados, los acuerdos fueron leídos. Para una próxima recomiendo que hagan un examen previo de conocimientos. Es más… ¡lo exijo!

¿Que coaccionaron la elección del no? Pues no es nada, al que leyó los acuerdos no le echan carreta. Acuso a quién no leyó y voto y a quien pudiendo, no votó.
Por aquellos ciudadanos quienes no leyeron el acuerdo final y fueron a las urnas, declárese la nulidad del hecho democrático.



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